El sentir “asco” nos mantiene vivos y sanos

sentir asco es bueno

 

Sentir repugnancia. Ese gran aliado

Un reciente estudio acaba de descubrir que el sentir asco se produce cuando una persona u objeto representan un riesgo para nuestra salud. Sentir asco o repugnancia es algo que todo el mundo ha experimentado en su vida más de una vez. A la hora de notar esta sensación de asco algunas personas son mucho más sensibles que otras.

Si eres una de esas personas propensas a sentir asco seguramente los que no piensen como tú te llamaran de todo. Que si eres un sibarita, un pijo,  un delicado, fino, sensible, puntilloso, exquisito. En cada zona se usará una palabra para definir a aquellas personas que rechazan un alimento en mal estado o se alejan de ciertos olores, suciedad u otras cosas desagradables. La realidad es que al hacer esto no significa que seamos diferentes a los demás es que tenemos más desarrollado el sistema de autodefensa. Esto hace que nos alejemos de cosas que pensamos son peligrosas.

Los participantes de este estudio tuvieron que calificar el nivel de repugnancia que experimentaban con cada uno de los objetos o situaciones a los que eran sometidos. Este nivel iba desde no sentir asco hasta asco extremo. De todo los ambientes presentados, los que resultaron más repugnantes fueron las heridas infectadas y la pus.

Las cosas que más asco dan

“Sentir asco es bueno, nos protege de infecciones”
Curiosamente cuando los investigadores analizaron los resultados se dieron cuenta de que lo que más asco da es justamente lo que está relacionado con enfermedades y amenazas infecciosas más comunes.

Desde hace siglos se ha relacionado comer alimentos en mal estado con la posibilidad de contraer el cólera, el contacto con personas de dudosa higiene con la lepra, el contacto con heridos con la viruela o la peste y las prácticas sexuales fuera del matrimonio con la sífilis. Este sistema de defensa ha llegado sin darnos cuenta hasta nuestros días.

Así que si alguna vez sientes asco tómalo como algo bueno y no hagas caso a lo que te digan los demás. Si tu cuerpo te dice no comas eso o no te acerques a aquello haz caso a tu instinto que es sabio. 🤢 Sentir asco nos sirve para protegernos frente a amenazas infecciones que pueden poner en riesgo nuestra salud.

En cuanto al género, los resultados son claros. Según el estudio las mujeres sentían más esta sensación de asco cuando se exponían a un escenario en el que había relaciones sexuales de riesgo o animales callejeros que podían ser portadores de enfermedades.

Este sistema antiguo de sentir asco además lo podemos aprovechar para evolucionar como seres humanos. Podemos desarrollar nuevos métodos para mantener el medio ambiente, los animales y nosotros mismos en mejores condiciones higiénicas.

Los científicos del estudio además añadieron que. “A pesar de que realmente solo vamos a llegar a comprender como se transmiten las enfermedades en este siglo, está claro que la gente tiene un sentido intuitivo de que cosas evitar en su entorno. Nuestra larga evolución con las enfermedades ha conectado este sentido intuitivo de lo que puede causar infecciones.”

Conclusión

Y ahora lanzo una serie de preguntas  ¿dónde está el límite entre asco y obsesión? ¿se nos está yendo de las manos hoy en día? ¿hace falta ser un obsesionado de la higiene y la limpieza? ¿comer un alimento caducado es bueno o ya es pasarse?

Creo que esto último es para analizar en profundidad y da para escribir otro artículo.

“Otra forma de sentir asco o miedo es a través de la comida por eso lo mejor es seguir un estilo de vida que esta muy de moda, el realfooding.”
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